Pasado

Como en muchas ocasiones sucede, la historia de esta tradicional familia se remonta muchos años atrás y no tiene su origen en Ourense. Uno de los apellidos más conocidos de la ciudad y de toda la provincia, es de origen alemán, de donde llega a España el fundador de la saga de fotógrafos.
Tres generaciones de Schreck, los tres Ernestos de la familia, han ligado estos apellidos a la fotografía y a la calidad, y han sabido hacer de su oficio un arte para orgullo de la profesión y la satisfacción de sus clientes. Desde el daguerrotipo o el calotipo hasta las más modernas tecnologías digitales y Photoshop ™, las tres generaciones han ido marcando la trayectoria al ritmo que avanzaba la fotografía, y aunque manejaron técnicas distintas, todos lo han hecho con el toque maestro y personal que ha caracterizado sus obras a través de los años.

 

 

EL ORIGEN ALEMAN DE LA SAGA

La historia de la fotografía casi transcurre paralela a la de la familia. Los miembros de ella que se han dedicado a esta profesión lo han hecho en una búsqueda constante de la belleza, marcando así un estilo propio.
Ernesto schreck Schültz llega a Ourense en el año 1922, procedente de un pequeño pueblo alemán a orillas del río Oder, que tras la Primera Guerra Mundial es anexionado a Polonia. En los albores de los felices años 20 Ernesto deja su Küstrin natal (hoy Kostrzyn) tras haber participado en la contienda junto a sus cuatro hermanos y haber ejercido más de fotógrafo que de soldado en las trincheras, pues si de algo se sentía orgulloso era de no haber disparado una sola vez el arma. La tremenda crisis que atraviesa el país germano tras la guerra así como las enormes dificultades para salir adelante, le hacen tomar la decisión de trasladarse a España, uno de los países que más aseguraba el porvenir en aquellas fechas, dada su no participación en la Guerra. Sin embargo, antes de su llegada trabajará también como fotógrafo en Austria y Dinamarca, donde coincide con mejor profesional de Copenhague.

Nació en 1897, Ernesto cuenta con 23 años cuando recala en Barcelona y tiene sus primeros contactos con la fotografía en España, trabajando durante un año a las órdenes de un famoso fotógrafo para el que hacía arreglos y retoques. En el plazo del año siguiente todavía conocerá dos ciudades españolas más; Zaragoza, donde se afianza su amor por este arte y aprende las técnicas que despuntan en ese momento, aunque su específica y completa formación alemana de años de aprendiz y oficial le hacen enseguida merecedor de los mejores puestos. Más tarde en Logroño entra a formar parte de un importante profesional Alberto Muro -sucesor a su vez de Chacón quien fuera fotógrafo de la Familia Real-, que al poco tiempo se convertiría en su suegro, al casarse al casarse con su hija Adoración Muro Gutiérrez. Por parte de Adoración Muro, la familia cuenta igualmente con una amplia tradición de fotógrafos, ya que esta era también la profesión de su abuelo, padre y hermano; por lo que la actual generación es la tercera en Ourense pero la quinta en España de la misma familia, dedicada a la fotografía.

LA LLEGADA A OURENSE

Casi recién casados Ernesto y Adoración se trasladan a Ourense, donde se establecen en el local que todavía ocupan en la actualidad, en la Calle Cardenal Quiroga, a diez metros escasos de la famosa Lechera (inexistente por aquel entonces, pero que hoy se ha convertido en símbolo indiscutible de referencia en el centro de la ciudad). Corre el año 1922 y la llegada a Ourense coincide con el traslado forzoso, por problemas económicos de un fotógrafo de renombre en aquella época: Samaniego, circunstancia que beneficia a los recién llegados, ya que ocupan el local que éste traspasaba. Poco a poco van adquiriendo notoriedad y prestigio desde el mismo centro de Ourense, pero la consolidación es lenta porque en la ciudad hay mucha competencia y los principios son difíciles: los estudios de Pacheco y Bruguera se ubican muy cerca del suyo y hacen falta al menos dieciocho años para que el negocio comience a prosperar.
Empieza así la época dorada del estudio de Schreck, que va ganando reputación día a día hasta convertirse hay en la saga mas antigua de Ourense y de las mas antiguas  de Galicia y España.

EL FUNDADOR: EJEMPLO DE TRABAJO Y CONSTANCIALa complicación que al principio tuvo con el idioma no impidió a Ernesto Schreck Schültz prosperar y adaptarse a una nueva vida en el país que luego sentiría como suyo, aunque perduró siempre su amor por Alemania. Varios intentos de regresar a su país natal fueron enseguida abandonados.
De trato cariñoso, cortés y con una tremenda educación que lo hacía digno del respeto de todo el que lo conocía, “el alemán” enseguida se habituó a Ourense y se fue haciendo hueco entre los fotógrafos de la ciudad. Su hijo recuerda de él su “enorme laboriosidad y su capacidad inventiva y creativa propia de los países del norte de Europa”. Ernesto y Adoración formaron un matrimonio de 65 años de unión que pese a los tremendos sacrificios y sufrimientos que tuvieron que pasar juntos, desde la muerte de una hija hasta las guerras, sin duda hicieron que se compenetrasen de una forma especial.

LA CONSOLIDACION: UN TABAJO LENTO PERO FRUCTIFERO

Comienza la etapa en que los trabajos de Ernesto Schreck son reconocidos y valorados por los clientes y su despegue es imparable. El matrimonio supera una etapa desafortunada tras el fallecimiento de la primera hija por tifus (enfermedad para la que no existía remedio en aquella época) y pronto nacerán otros tres descendientes: Ernesto, Margarita y Ana María Schreck Muro. Antes del estallido de la Guerra Civil Española, el matrimonio cuenta ya con recursos suficientes para ampliar el local –algo antiguo y que arrastraba claras deficiencias- y convertir en tienda lo que hasta entonces había sido domicilio familiar, ocupando ahora el laboratorio el sitio del jardín de la casa. Pero la guerra trae consigo otras complicaciones y el suministro de material fotográfico se detiene, por lo que se ven obligados a fabricarse la parte de los químicos del laboratorio e importar el papel directamente desde su Alemania natal.
Tras la calamidad continuaron los años dorados en el negocio, que se traducen en un aumento progresivo no sólo de la calidad impecable y el servicio que caracteriza a los trabajos de Schreck, sino también de los clientes que saben valorar estas características y que hoy en día siguen acudiendo a retratarse donde años atrás lo hicieran sus antepasados.