Dos aprendices, dos destinos.

 

Por el estudio de Alberto Muro en Logroño pasaron muchos ayudantes.

Pero hay dos que importan especialmente para esta historia.

El primero se llamaba Jalón Ángel. Llegó al estudio siendo casi un niño. Aprendió con Alberto el oficio completo: preparar placas, iluminar, revelar, retocar. Años después se convertiría en uno de los fotógrafos más importantes de Aragón. Su nombre está en los libros de historia de la fotografía española.

El segundo era un alemán.

Se llamaba Ernesto Schreck.

Había nacido en Küstrin, cerca de Berlín. No sé exactamente cómo llegó a Logroño ni cómo conoció a Alberto Muro. Lo que sí sé es que aprendió con él. Y que en algún momento se enamoró de Adoración, la hija de su maestro.

El aprendiz se casó con la hija del fotógrafo.

Esa historia te sonará. Es la historia de siempre en los oficios familiares. Pero esta vez tuvo una consecuencia que nadie esperaba.

Porque Ernesto Schreck no se quedó en Logroño.

Se fue a una ciudad donde no conocía a nadie. Donde no hablaban su idioma. Donde nadie le esperaba.

Se fue a Ourense.

Pero eso ya es otro capítulo.

 

Ernesto Schreck Mata, Schreck Fotógrafos — Ourense Cuarta generación

 

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