14.000 fotografías. Una ganadora.
1908.
La revista Blanco y Negro, la más importante de España, lanza un concurso nacional de fotografía. Se presentan 14.000 retratos de todo el país.
Mi bisabuelo Alberto Muro envía uno. El retrato de una joven de Logroño llamada Petra Herce.
Gana.
No queda entre los finalistas. No recibe una mención. Gana. Los lectores de Blanco y Negro eligen esa foto para representar a España en el Concurso de Belleza Internacional del Chicago Sunday Tribune.
Una foto hecha en un estudio de Logroño, por un fotógrafo de Calahorra, compitiendo a nivel internacional.
Eso te da la medida del hombre.
Alberto Muro no era un fotógrafo de pueblo. Era un profesional de primer nivel que eligió vivir en una ciudad pequeña. Hay una diferencia enorme entre ambas cosas.
Esa forma de entender el oficio — máxima calidad desde un lugar modesto — es exactamente lo que después definiría a nuestro estudio en Ourense durante cien años.
Pero Alberto no solo dejaba fotos.
También dejaba aprendices.
Y dos de ellos cambiarían la historia de la fotografía española.
La semana que viene te cuento quiénes eran.
Ernesto Schreck Mata Schreck Fotógrafos — Ourense Cuarta generación
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