Austria, Dinamarca, España

Cuando un alemán de 22 años decídía emigrar en 1919, no cogía un avión ni compraba un billete directo. Iba donde podía. Trabajaba donde le dejaban. Y seguía adelante.

Mi abuelo Ernesto pasó por Austria. Después por Dinamarca. En cada sitio buscó trabajo como fotógrafo, porque era lo único que sabía hacer. Y en cada sitio aprendió algo: técnicas nuevas, formas diferentes de iluminar, de revelar, de retocar.

Después llegó a España. Primero Barcelona. Luego Zaragoza. Y finalmente Logroño.

¿Por qué Logroño? Porque allí había un estudio de prestigio que necesitaba un fotógrafo. El estudio de Alberto Muro.

Mi bisabuelo.

Ernesto llegó como aprendiz. Pero Alberto Muro vio enseguida que aquel alemán no era un principiante. Había aprendido fotografía en Alemania, la había practicado como fotógrafo militar, y la había perfeccionado recorriendo Europa.

Lo que Alberto no podía imaginar es que aquel joven acabaría casándose con su hija.

Pero eso llegó después.

Primero hubo trabajo. Mucho trabajo juntos en el laboratorio, en la galería, en los encargos. Y en algún momento de esas jornadas largas, Ernesto y Adoración cruzaron una mirada que lo cambió todo.

La semana que viene: una boda casi de madrugada.

 

Gracias por tu tiempo.

Ernesto Schreck Mata Schreck Fotógrafos — Ourense Cuarta generación

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