29 Abr El alemán que llegó a Ourense sin hablar español
En 1922, un hombre de 26 años bajó de un tren en Ourense.
No conocía a nadie en la ciudad. No hablaba gallego. Su español tenía un acento alemán tan marcado que la gente lo miraba con desconfianza.
Llevaba consigo una cámara, una mujer embarazada y un plan que a cualquiera le habría parecido una locura: abrir un estudio fotográfico en una ciudad donde nadie le conocía.
Se llamaba Ernesto Schreck Schültz.
Era mi abuelo.
Había nacido en Küstrin, una ciudad prusiana a cien kilómetros de Berlín. Había sobrevivido a una guerra mundial. Había cruzado media Europa. Y había acabado en Logroño, trabajando en el estudio de mi bisabuelo Alberto Muro, donde se enamoró de su hija Adoración.
El aprendiz se casó con la hija del maestro.
Y después hizo algo que nadie esperaba: en vez de quedarse en Logroño, cogió a su mujer y se fue a una ciudad desconocida al otro lado de España.
¿Por qué Ourense?
Esa pregunta me la han hecho cientos de veces. Y la verdad es que no tengo una respuesta definitiva.
Pero sí tengo la historia de cómo llegó hasta aquí. Y empieza muy lejos de Galicia.
La semana que viene te llevo a Küstrin, 1896.
Ernesto Schreck Mata Schreck Fotógrafos — Ourense Cuarta generación

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