El estudio que pasó de mano en mano.

 

En Logroño, en la calle Muro de los Reyes número 1, había un estudio fotográfico con historia.

Lo abrió un francés llamado Ducloux hacia 1870. Después lo cogió Chacón, un fotógrafo que había retratado a la Familia Real. Y en 1898, ese estudio pasó a manos de mi bisabuelo Alberto Muro.

Tres fotógrafos. Un mismo local. Una cadena de confianza.

Eso no era casual. En aquella época, un estudio fotográfico no era solo un negocio. Era una reputación. Una clientela. Un nombre. Cuando un fotógrafo se retiraba, elegía a quién dejarlo. Y que Chacón eligiera a Alberto Muro dice mucho del nivel que ya tenía.

Alberto se instaló allí con Liboria, su mujer, también de Calahorra. Ya tenían a Abelardo y a Adoración, mi abuela, nacida en enero de 1898. Después llegaría Concepción en 1906.

Aquel estudio del Paseo del Espolón fue el centro de la vida familiar durante años. Después se trasladarían a la calle Bretón de los Herreros número 5, el gabinete que todo Logroño recordaría.

Pero lo que pocos saben es que Alberto Muro no solo hacía fotos.

También ganaba premios.

La semana que viene te cuento cuál.

 

Ernesto Schreck Mata Schreck Fotógrafos — Ourense Cuarta generación

Alberto recibe el estudio de manos de Chacón, que a su vez lo recibió de Ducloux. Una cadena de confianza entre fotógrafos.

¿Qué te han dado en la vida sin pedirte nada a cambio, simplemente porque alguien creyó que lo merecías?

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